You´ll never walk alone

Fuente: T yC Sports

Cuando era pequeño, recuerdo que mi padre me hablaba de un tal Fernando Torres que había estado jugando mucho tiempo en el Atleti pero que ahora se había ido a Inglaterra a jugar porque le pagaban más dinero y porque seguramente iba a ganar más copas.

Esa fue la primera vez que escuché el nombre del Liverpool Football Club, a los que llamaban “Reds”. Recuerdo perfectamente aquella primera alineación que yo vi por la televisión de ese equipo de fútbol. En la portería Pepe Reina (que para mí era el suplente de Casillas), en defensa Agger, Skertel, Johnson y Arbeloa, en el medio estaban Xabi Alonso, Gerrard, Lucas Leiva,  Benayoun y Dyrt Kuyt y arriba Fernando Torres. Ese equipo estaba entrenado por Rafa Benítez.

Desde aquel momento, el Liverpool fue mi equipo favorito de Inglaterra, aunque supongo que el hecho de que estuviera Torres tuvo algo que ver. Me encantaba ver el juego tan ofensivo de ese equipo con un capitán como Gerrard al que como él dice “tiene la sangre roja del Liverpool en las venas”. Fue entonces cuando descubrí Anfield, ese estadio que ruge cuando su equipo entra al campo y que consigue apretar tanto que incluso el Real Madrid perdía 4-0.

Un estadio al que yo comparaba con el Vicente Calderón, porque las aficiones, los cánticos y la manera de ver y entender el fútbol eran muy similares.

Además, buscando por internet descubrí “el milagro” contra el Milan de Anchelotti, una verdadera gesta que solo un equipo como el Liverpool hubiera podido lograr. Acabar ganando una final de Champions perdiendo 0-3 al descanso, para mí era algo completamente imposible.

Catorce años después, con un equipo radicalmente distinto y con un entrenador alemán, ha vuelto a realizar otra de esas gestas que se recordarán para siempre en la memoria de todos. Otro “milagro”, esta vez contra el Barcelona y en casa, en el templo donde todo el fútbol inglés va a rendir pleitesía.

Con un fútbol espectacular, intenso, con una presión asfixiante, sin dejar de correr y con unos centrales muy poderosos que con sus armas de 1,90 centímetros consiguen aniquilar a todo invasor que les quiera conquistar, se han proclamado campeones de Europa por sexta vez en su historia. Queridos amantes del fútbol bonito, Jürgen Klopp les ha ganado por goleada.

Esta Champions pasará a la historia por ese partido, por la inteligencia que tuvo un chavalín llamado Alexander-Arnold  para sacar un córner rápido y dársela al “suplente” Origi para que la empujara al fondo de la red que defendía un tal Ter Stegen al que algunos llamaban “el mejor portero del mundo”.

Cuando pasen de renglón  no se olviden de escribir otro nombre que también merece la pena apuntar en la libreta de los MVP de la Champions: Se llama Virgil Van Dijk, apúntenlo con todas las letras y sin faltas de ortografía. Así recordarán que 80 millones por un central es una ganga.

Pero hay una última cosa que recuerdo de esa primera vez que vi al Liverpool Football Club en televisión: una frase en las bufandas que decía “You´ll never walk alone”.Yo por entonces no sabía lo que significaba, pero cuando ves a cincuenta mil voces cantándolo a capella al unísono y que hasta los aficionados rivales se emocionan al verlo, te das cuenta de su verdadero  significado.

Cuando mi hijo vea por primera vez una alineación de un tal Liverpool por la televisión, le contaré esta historia de un equipo que nunca ha dejado de caminar solo.

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