Que no se trunque “la España que quieres”


Pedro Sánchez, junto a Cristina Narbona, a su izquierda, y Carmen Calvo, a su derecha, en la presentación del programa socialista. Fuente: Uly Martín

Un mes antes de que se celebren los comicios generales el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha presentado 110 compromisos con “la España que quieres”, el eslogan político elegido por los socialistas para la actual campaña electoral. Ya metidos de lleno en ella, los partidos se disponen a hacer públicas los puntos y medidas de sus respectivas formaciones políticas. Y el PSOE no se queda atrás en este aspecto. En el día de ayer Pedro Sánchez encabezó la comitiva socialista y anunció a bombo y platillo en un gran acto en Madrid sendos compromisos vinculados a la “construcción de la España de la próxima década”e “inspirados en la sensatez, la ambición de país y el realismo”.

Con un ideario plenamente socialdemócrata homologable al centro-izquierda europeo, el presidente del Gobierno y su equipo pretenden hacer un “all-in”, o lo que es lo mismo, ir con todo para conseguir la victoria en las elecciones generales. Lo que de momento reflejan las encuestas es que la victoria socialista se consumaría, pero sería harto complicado formar gobierno si Unidas Podemos, la marca electoral elegida para las generales en aras de un inclusivismo que más parece un dislate, no obtiene un buen resultado.

Otra opción, quizá más razonable desde la moderación sería Ciudadanos. Pero el partido liderado por Albert Rivera se empeña en establecer cordones sanitarios a un partidos constitucionalistas como es el Partido Socialista de Sánchez. Por ello, es determinante que la bancada socialista en las Cortes abarque muchos escaños. De no ser así se truncaría “la España que quieres” y se convertiría en “la España que no deseas”. Es decir, un gobierno de la derecha, comandado por Casado y sus socios “trifálicos”, en palabras de Dolores Delgado.

En lo que respecta puramente al programa electoral y a las medidas concretas el partido en el Gobierno propone para su candidatura a las generales revertir los altos niveles de desigualdad incentivados durante la Gran Recesión, la crisis que duró desde 2008 a 2014, según el consenso generalizado entre economistas, historiadores y politólogos. Pretenden, por otra parte, aumentar los impuestos a las rentas de las grandes corporaciones y encauzar una reforma laboral equitativa que no contenga los aspectos negativos que posee la vigente, ya que, no han podido desde el Ejecutivo llevarla a buen puerto según sus convicciones socialdemócratas.

La subida de la presión fiscal se antoja necesaria en las clases altas y las grandes empresas, aunque sea bastante inferior a la media europea, con el objetivo de financiar medidas como el ingreso mínimo vital. Dicha propuesta se basa en un renta básica que actúe como última red de protección social para tender a las personas que quedan desamparadas.
Esta medida, la cual asimismo se incluyó en el programa elctoral de 2016, consiste en la creación de una prestación nueva dirigida a los hogares sin ingresos y en situación de necesidad, sea cual sea la causa, como Prestación No Contributiva de la Seguridad Social, similar a las Pensiones No Contributivas. Aspiran a erradicar o paliar en parte la pobreza infantil, una tragedia que afecta a 2,6 millones de menores en España, según datos oficiales de Unicef y del Gobierno.

Por un lado, el PP plantea, como liberales que son, una bajada masiva de contribuciones impositivas, que resultaría a la postre inviable debido a que la situación fiscal de España es delicada en lo que concierne al déficit público, que asciende al 2,7%, el mayor de toda Europa, y asimismo el lastre económico que supone tasa de paro del 14% y una deuda pública catastrófica que alcanza cais el 100%. Por otro lado, la iniciativa de la formación capitaneada por Pedro Sánchez versa sobre recobrar el espíritu socialdemócrata ya perdido desde la austeridad propugnada por José Luis Rodríguez Zapatero en 2010 con la crisis. Porque el advenimiento de otra crisis cíclica tan típica de la economía de mercado se pude prever. La Unión Europea advierte a este respecto que se están detectando señales de desaceleración económica, pero también afirma que el Ejecutivo en política económica va bien encaminado.

Con el objetivo de adaptarse a la economía del siglo XXI, el PSOE opta por gravar a la banca y a las multinacionales tecnológicas preeminentes con la tasa Tobin y la Tasa Google, respectivamente. Asimismo, puesto que el apoyo ciudadano a la lucha contra el cambio climático fue multitudinario, el partido con sede en Ferraz fiscalizaría en mayor medida la contaminación en todas sus vertientes para favorecer la transición ecológica.

En lo que respecta a las pensiones, otro aspecto que no se puede obviar, el PSOE querría elimiar el índice actual de revalorización y su propuesta hace referencia a la actualización anual de los subsidios a los jubilados con el IPC real. El camino para eliminar el déficit de la Seguridad Social que sugieren los socialistas abarca 5 años para revertir los 18.000 millones de euros que posee hoy en día.

El feminismo, el cual ya está del todo presente en España, como se pudo demostrar el 8-M del presente y del pretérito año, es “un asunto de Estado” para el Partido Socialista. La apuesta por una igualdad real es clara. Romper el techo de cristal y fomentar el apoyo y la seguridad de las víctimas susceptibles de violencia de género son las principales consignas al respecto. La despoblación que sufren las áreas interiores de la Península es otro ámbito que la formación roja quiere tocar. Una cuestión estratégica que se ha debatido en el seno de la opinión pública en los últimos meses.

La medida expuesta del Pacto de Estado por la Educación no es suficiente. Consistente en invertir en educación y becas alcanzando en esta partida un 5% del PIB en 2025. Ese año la mitad de los menores de tres años deberían tener garantizada una plaza gratuita en las escuelas infantiles. La apuesta por una educación pública y de calidad no se ha producido. Llegar a un acuerdo de Estado es altamente improbable, viendo la polarización y la división que existe en la política nacional, en la cual quien intenta promulgar un proyecto de ley con buenas intenciones acaba siendo vetado por la otra parte de la cámara parlamentaria divergente.

En suma, estas y otras muchas propuestas, en concreto 110, poseen valor político, aunque algunas no sean del todo acertadas. La ciudadanía, de todas formas, no debería ilusionarse porque corre el riesgo de que las medidas, como casi siempre, caigan en saco roto. Los programas electorales son volátiles y muchas veces populistas. Por ese motivo, hasta ese instante seguiremos esperando la España que deseamos.

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