Hasta aquí hemos llegado

Fuentes: El Mundo, 20 Minutos, Mundo Deportivo

Durante esta semana, hemos sido testigos de una avalancha de malos comportamientos durante el desarrollo de eventos deportivos.

Todo comenzó el miércoles de la semana pasada, en el partido de Champions que enfrentaba al Atlético de Madrid contra la Juventus.

Los gestos de Simeone y Ronaldo durante el partido han sido foco de atención durante toda la semana en la prensa deportiva.

Evidentemente, la acción por parte del futbolista portugués tuvo más aceptación y defensa por parte del colectivo  madridista que no veían del todo mal que un jugador que va perdiendo un partido se burle de la afición del rival sólo para intentar salir en el telediario de las nueve.

Es cierto que el comportamiento de una parte de la afición del Atlético de Madrid es más que reprochable, pero un jugador de la entidad de Cristiano Ronaldo, debería intentar remontar el partido en lugar de responder de esa forma.

Es indignante por otra parte, que algunos medios de comunicación  no sólo  dediquen más tiempo a comentar, analizar, reanalizar y opinar sobre un gesto antideportivo, burlesco y egocéntrico de alguien que busca un poco de protagonismo, sino que incluso lleguen  a aplaudirle.

Por otro lado, el entrenador argentino no ha sido defendido en ningún momento públicamente por ningún atlético, ya que gran parte su afición entendió que su gesto era inoportuno y feo.  Además, Simeone ha tenido a bien pedir disculpas por una acción que en ningún caso iba dirigida a la afición contraria.

En el caso anterior, a las disculpas ni están, ni se las espera.

Pero ayer ha sido la nota que ha colmado el vaso.

Nick Kyrgios y Rafa Nadal se enfrentaban ayer en el torneo de Acapulco (México) por una plaza en la siguiente ronda del torneo.

Nadal cayó  (3-6, 7-6,  7-6) ante un rival que representó todo lo antideportivo que se puede ser en una pista de tenis: dolores de barriga falsos, parones en el partido, llamadas a los médicos alegando enfermedades, mucho tiempo entre saque y saque (cosa que está limitada por el reglamento), encaramientos con el público…todo para intentar despistar y enfadar a Rafa.

Tal fue el show y la dejadez del australiano que vimos un golpe que hace décadas que no veíamos en una pista de tenis: El saque cuchara, un movimiento que aunque sea un signo de  despreocupación  por parte del tenista, no deja de ser un movimiento legal ya que el reglamento no dictamina en ningún caso de qué forma se debe sacar.

Tras el partido el mallorquín mostró su descontento ante la situación vivida en la pista alegando que “cuando se juega contra alguien así, es muy fácil que el resultado no sea el esperado”.

El problema es que Kyrgios no es la primera vez que lo hace, ya ha sido sancionado por acciones antideportivas en varios partidos. Es un tenista talentoso, de eso no cabe duda, pero su comportamiento está llevándole a lo más hondo del ranking.

Esta situación no puede seguir así, hasta aquí hemos llegado. Debemos recuperar los valores que caracterizan al deporte y no prestar atención a personas de este calibre que lo único que hacen es manchar y desprestigiar su profesión.

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