Los hundidos y los salvados

Uno de los momentos más tensos de la declaración de Gabriel Rufián, diputado del Congreso por ERC, en el que, de forma irónica, contesta a las preguntas de la acusación popular de los representantes de Vox. Fuente: http://www.poderjudicial.es

El juicio del ‘procés’ sigue en marcha. De martes a jueves todas las semanas desde el 12 de febrero han pasado por el Tribunal Supremo acusados y testigos para esclarecer los hechos. La novena sesión se ha reanudado a las 10 de la mañana. En todas las sesiones del proceso judicial se puede observar la pedagogía que ejerce el presidente de la sala, Manuel Marchena. El magistrado del Supremo, con gran respeto y profesionalidad, explica a acusados e incluso a fiscales y abogados del Estado el proceder en cada momento del juicio. No tiene ningún miramiento en interrumpir a cualquiera de las partes para el correcto desarrollo de la causa judicial.

Entre los procesados, además de los celebérrimos líderes separatistas por los hechos acontecidos mayormente durante octubre de 2017, es decir, acontecimientos como el referéndum ilícito y la declaración de independencia, en los últimos días han declarado testigos de suma importancia en el pasado reciente de la política española: entre ellos, en el día de ayer acudieron al máximo organismo judicial personalidades como el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, la exvicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría, el expresident de la Generalitat de Cataluña Artur Mas, el exministro de Hacienda Cristóbal Montoro y el actual diputado del Congreso por Esquerra Republicana de Catalunya Joan Tardà. También hoy han testificado ante el TS políticos en activo tales como el también diputado de ERC en el Congreso Gabriel Rufián, el lendakari del País Vasco Iñigo Urkullu, la alcaldesa de la ciudad condal, Ada Colau y el exministro del Interior Juan Ignacio Zoido

Los fiscales se empeñaron en las sesiones de ayer en demostrar la existencia de un “plan concertado”, o lo que es lo mismo, una hoja de ruta. Asimismo, intentaron sustanciar el objeto de ruptura del Estado y el ejercicio de la violencia. Todas ellas premisas para un supuesto delito de rebelión. Con la finalidad de negar el ya mencionado “plan concertado”, los acusados abjuraron de la agenda Moleskine, constituyente de prueba procesal, de Josep María Jové, el secretario general de Economía de la Generalitat y mano derecha de Oriol Junqueras. De hecho, hasta Joan Tardà se hizo “el loco” cuando fue interpelado por Marchena, en relación a Jové. Un error en la pronunciación del apellido del secretario de Economía de la Generalitat del magistrado, lógico en alguien que desconoce la lengua catalana, provocó que Tardà, en tono jocoso, dijera que – parafraseándole – “no costaba nada forzar un poco” la primera sílaba para su mejor dicción.

Artur Mas contestó a las preguntas de las distintas partes del juicio. Alegó que el Govern fue quien decidió convocar el referéndum del 1-O. Por otra parte, aseguró que un encuentro con Rajoy le sugirió tener a unas personas que permitieran mantener el hilo del diálogo, lo que hace referencia a la figura de un intermediario. Uno de estos interlocutores, como se ha corroborado en el día de hoy en una de las declaraciones de los testigos, era Iñigo Urkullu. Este mismo, nacionalista de la misma condición que los están siendo juzgados, ha afirmado que solicitó a Puigdemont y a Rajoy que evitaran la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) y el 155. Como si fuera tan fácil renunciar al Estado de Derecho y al leitmotiv‘ de los independentistas.

Una oración que ha sorprendido a propios y a extraños es la “incriminación” que le propinó al que fuera su sucesor en el cargo de president, Carles Puigdemont, de quien dijo que fue el responsable de alterar la hoja de ruta secesionista a través de la celebración de un plebiscito. En lo relativo a la testificación del expresidente Rajoy, no podemos obviar la apología de sí mismo que realizó ayer. Parecía que en lugar de estar en el juicio más importante de la historia reciente de España estaba en una comparecencia de prensa de las que solía hacer en su larga estancia en la Moncloa. El “no recuerdo” o el “no me consta” fueron oraciones repetidas hasta la saciedad, lo que no debería extrañarnos en demasía. Estaba más pendiente del clásico que se jugaría horas después que de la declaración. Antes compareció Saénz de Santamaría, quien denunció la violencia ejercida durante el ‘procés’, determinante para dirimir la existencia del delito de rebelión, lo cual reforzó el relato de la Fiscalía.

Y llegó por fin, esta mañana, el esperado testimonio de Rufián. Nunca falla a su cita, y como si se tratatase de un ‘show’, ha interpretado su usual papel de bufón. Le viene como un traje a medida su apellido. Primero, interrumpiendo a Marchena. A Continuación, no cejando en su empeño de realizar valoraciones cuando se le ha reiterado que no debe de hacerlas. A veces, incluso soez, empleando expresiones como “no tengo ni pajolera idea”. Su fugaz intervención, no en vano, ha tenido perlas de gran calado. “Sabíamos que nos enfrentábamos a gente con enormes carencias democráticas, pero jamás frente a salvajes”, aseguraba el adalid del ‘hooliganismo’ político. Su tono burlesco ha sido deleznable en un lugar que merece seriedad y respeto. ¿Cómo se puede alcanzar el grado máximo de absurdez? La respuesta a esta pregunta se encuentra en la contestación a la cuestión que le formula la abogada del Estado – si es socio de la ANC. El diputado de ERC responde: “Soy asociado de la ANC, de la biblioteca del barrio y del videoclub”. A colación, sería pertinente preguntarse la razón por la cual se le pasado por la cabeza a la defensa convocar a testificar a Rufián, un impresentable en toda regla.

Colau ha asegurado que se siente incómoda por responder a un grupo de extrema derecha, en referencia a la acusación popular ejercida por Vox. Es normal, ya que, la crispación que pretende generar la acusación popular no es digna de un juicio de esta índole. La alcadesa de Barcelona no estuvo presente en las protestas frente al Departamento de Economía, pero ha podido confirmar que recibía información de lo que allí ocurría en aquella jornada de manifestación. La colaboración de los Mossos d’Esquadra para intervenir en las tareas de apoyo también se ha puesto de manifiesto. Ha aseverado que aunque no fue testigo directo de los hechos del 20-S en la Consellería de Economía, la situación fue pacífica y tranquila. No ha desperdiciado la ocasión para calificar como “cargas policiales brutales” la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado el 1-O. Quizá fue desmedida, es cierto, pero lo que se estaba celebrando aquel día era un referéndum sin validez alguna y con una intención sediciosa, como se pudo observar posteriormente.

Los demás testigos ofrecerán declaraciones ante la judicatura en la sesión vespertina. Pero no se nos debe olvidar que este no es juicio político, sino uno penal. Se juzgan actos, no ideas. Perder el tiempo en declaraciones carentes de contenido es algo que tiene que evitar por parte de los magistrados. Mientras tanto, por favor, un poco de cordura y de verdad es lo que se requiere en estos momentos. Hay que creer en la independencia del poder judicial dado que, por el momento, el juicio va por un buen cauce, a pesar de las incoherencias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s