Usted está en su derecho de ofenderse, pero yo estoy en mi derecho de hacer humor

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                                                                                                                            Fuente: Canal de Youtube Campofrio España

¿Cuántas veces hemos escuchado expresiones como “eso ni en broma” o “no te pases de gracioso”, tras hacer bromas o chistes que, tal vez, escapan de lo “políticamente correcto”? Pero, ¿por qué hay que hacer caso a lo políticamente correcto? Tal vez porque estemos en una sociedad hipersensibilizada en la que ya no nos podemos reír ni de nosotros mismos, porque puede haber alguien que se ofenda. Está claro, usted está en su derecho de ofenderse, pero yo también estoy en mi derecho de hacer humor.

Hay que partir de la base de que el humor no tiene unos limites preestablecidos, los limites los pone la propia ética de cada uno. Para mí, esos límites residen en el contexto. Pongamos un ejemplo, yo estoy con mi mejor amigo tomando unas cañas en el salón de mi casa, mientras conversamos sobre la Universidad, amoríos y demás, y veo un chiste sobre  dos hermanos a los que se les ha muerto su abuelo (es un ejemplo teórico poniéndome en el extremo), y en el momento me hace gracia y se lo cuento a mi amigo y ambos nos reímos. ¿Somos malas personas por ello? Perdona que le diga, pero no. Ahora el mismo ejemplo, pero estoy en la terraza de un bar con dos amigos míos que son hermanos y recientemente han perdido a su abuelo. En ese caso, yo no cuento el chiste porque en ese contexto no procede y estoy yendo a hacer daño, ahí es donde actúa mi ética y me dice que eso no está bien.

Para mí, el humor es una necesidad y un derecho, y la persecución y criminalización que está sufriendo me parece una auténtica locura. Tú no puedes imputar a un humorista (Dani Mateo) por sonarse los mocos con la bandera de España, ni puedes pedir dos años y medio de cárcel a Cassandra Vera por unos tuits en los que se burlaba de la muerte de Carrero Blanco. Estos solo son unos pocos ejemplos de la persecución social y judicial que sufre el humor cada día.

Recientemente se ha hecho viral el anuncio Navideño de Campofrio, en el que numerosos humoristas españoles hacen una crítica irónica a la situación que vive el humor, en la que se muestran los chistes como bienes de lujo. El anuncio lo cierra Antonio de la Torre con el eslogan de la campaña “el humor no debería ser un lujo, sino un bien de primera necesidad”.

¿No creen que es una locura que casi en 2019 sea necesario esto? Desde mi humilde opinión les doy un consejo. Ríanse, porque la vida sin humor, no es vida.

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